Fundada en 2018 como una marca de accesorios, Gótica se convirtió en una de las firmas más virales del país cuando más de 200 clientes decidieron tatuarse su logo. La historia de cómo una estrategia de marketing transformó un producto en identidad y luego en industria.
Por Camila González
Gótica nació en 2018 como una marca de brazaletes. La idea surgió tras un viaje a Italia en 2019, cuando Milagros Cocilobo detectó el potencial de un accesorio simple pero cargado de significado. Al principio, las ventas eran mínimas y la producción artesanal. Pero la marca no tardaría en encontrar su diferencial: la comunicación como columna vertebral.

El punto de inflexión llegó cuando Gótica dejó de pensarse exclusivamente como producto y comenzó a trabajar su narrativa como activo estratégico. La asociación con su socio, especialista en pauta digital, marcó una etapa decisiva. A partir de entonces, identidad visual, estrategia de ventas y manejo de comunidad funcionaron como un mismo sistema. “Las ventas se multiplicaron, llegamos a vender productos sin mostrarlos”, declararía Cocilobo tiempo después.
En 2022, un tuit desató el episodio que consolidó la dimensión simbólica de la marca. La propuesta era clara: quienes se tatuaran el logo recibirían una orden de compra de hasta $30.000 y regalos mensuales de por vida. En menos de 48 horas, 150 personas ya llevaban el símbolo en la piel. La cifra superó las 200 semanas después. El fenómeno fue cubierto por Infobae y posicionó a Gótica como caso de estudio en marketing emocional.

La acción no fue una excentricidad aislada, sino la consecuencia de una comunidad previamente construida. “Cuando comprás en Gótica no comprás un producto, comprás una forma de sentirte”, sostenía su fundadora. Más tarde lo sintetizaría en una frase que terminó definiendo la etapa: “No éramos un producto, éramos una secta”.
El crecimiento comercial —20 empleados, expansión internacional y una facturación proyectada de 75 millones de pesos en 2022— abrió una pregunta estratégica inevitable. Si lo que generaba impacto no era el brazalete sino la forma de comunicarlo, ¿qué era realmente Gótica?
La respuesta fue una mutación. Cocilobo decidió transformar la experiencia acumulada en un nuevo modelo de negocio: agencia y academia. Hoy, Gótica asesora a algunas de las marcas más importantes del país en estrategias de marketing, pauta digital, storytelling e identidad de marca. Pero además, capitaliza su propio recorrido como caso práctico de construcción de comunidad.

