Los estudiantes franceses acuden a marchar por mayor presupuesto educativo y mejores recursos mientras que en paralelo sucede la París Fashion Week en la misma ciudad.
Por Lorena Cima
Los estudiantes de Francia desde el 17 de septiembre hasta ahora; realizaron protestas en las calles en reclamo de ausencia de profesores y aulas superpobladas que desembocan en el deterioro de la infraestructura educativa.
Según el ministerio de educación, al 5 de octubre habían 413 centros educativos tomados y se generó la existencia de barricadas, incendios y enfrentamientos con la policía que llegaron al uso de gas lacrimógeno contra los alumnos y dejaron más de 5000 detenidos siendo el 85% menores de edad y alrededor de 200 heridos.
El viernes 2 de octubre, Edouard Geffray, ministro de Educación, se reunió con los sindicatos estudiantiles para resolver la situación con un acuerdo pero no se pudo concretar y continúan las movilizaciones.
Los sindicatos y partidos de izquierda como CGT, Partido Socialista y Francia Insumisa se integran a apoyar a los alumnos que con el pedido inicial en, encendieron la difusión de ideas a toda la Nación.
LA OTRA CARA
Por otro lado, al mismo tiempo, llegó la semana de la moda a París, también en Francia. Un desfile en la semana de la moda de París cuesta entre 500.000 y cinco millones de euros para la marca.
Miu Miu, Zimmerman, Dior, Chanel, Lacoste, entre otros presentaron su colección primavera-verano 2027 en la semana de la moda en París.
Lacoste tuvo su desfile en la Cancha Roland Garros en París, los diseños se destacan por su inspiración en el tenis. Las vestimentas concuerdan con la temática portando colores tierra y grises en relación con las canchas y ropa holgada con colores corporativos de la marca siendo blanco y verde.
Chanel se tornó a la temática de la naturaleza y la libertad pero volviendo a la fórmula original: la elegancia y el tweed con la aparición de estampados y el color rojo.
LAS DOS CARAS
En resumen, el ingreso económico relacionado al turismo, comercio, compras y famosos que atrae la París Fashion Week contrasta completamente con la situación de los jóvenes. Crea la imagen de una Francia destruida y derrumbada con problemas en las escuelas y opulencia del sector adinerado en la moda.
