El 14 de febrero ya no es solo una fecha para enamorados: se ha convertido también en un fenómeno de consumo que mueve miles de millones en el país cada año, con tendencias claras hacia experiencias y salidas más que hacia regalos tradicionales.
Por María Paz Brisighelli
Según proyecciones de la consultora Focus Market, el gasto promedio por persona en Argentina para este Día de los Enamorados ronda los $35.600, una cifra considerablemente más alta que en años anteriores y que refleja tanto el crecimiento de precios como la importancia de la fecha para el consumo local.

Las preferencias de gasto muestran una fuerte inclinación hacia las experiencias compartidas: aproximadamente un 38 % de los consumidores prioriza acciones como un día de spa, una noche de hotel o paseos especiales, por encima de regalos tangibles. En segundo lugar, un 26,8 % elige salir a cenar a restaurantes o bares, seguido por otros rubros como perfumería o comercio general.
Los datos también muestran cómo las experiencias se abaratan o encarecen según el plan elegido: un día de spa para dos personas puede rondar los $118.260, mientras que una escapada romántica combinada con cena, alojamiento y tratamientos en hotel puede superar los $410.000 debido a la inflación y la creciente demanda del servicio turístico.
Además, la proyección del gasto promedio en esta fecha es casi el doble de lo que se estimaba en años recientes, lo que no solo refleja el aumento de precios, sino también la intención de muchos argentinos de destinar más recursos a experiencias que consideran significativas.
La fecha también tiene impacto para pequeñas y medianas empresas. Comercios locales, florerías, hoteles boutique y restaurantes esperan que San Valentín impulse ventas y reservas durante todo el fin de semana, ya que este año cae sábado y extiende la ventana de consumo.
Lo que en un principio pudo haber sido una celebración meramente romántica ha evolucionado, en Argentina, hacia una fecha con impacto económico real; con consumidores dispuestos a gastar no solo en objetos, sino en vivencias que consideran memorables. Este cambio en las preferencias de consumo —de bienes a experiencias— es una tendencia creciente que también está siendo observada por los sectores comerciales y turísticos del país.
En definitiva, el 14 de febrero ya no es solo el Día de los Enamorados, sino un momento clave en el calendario comercial argentino, en el que amor y gasto se entrelazan de formas cada vez más complejas y significativas.
