El romanticismo oscuro reaparece en el cine, la moda y las redes sociales. En tiempos donde el desapego se impone, la intensidad vuelve a seducir a las nuevas generaciones..
Por Constanza Figueras

En una época atravesada por vínculos fugaces, algoritmos de citas y discursos sobre el desapego emocional, algo inesperado vuelve a ocupar el centro de la escena cultural: el amor intenso, dramático y absoluto. El llamado romanticismo oscuro resurge en el cine, la moda y las redes sociales, con una estética marcada por lo gótico y una narrativa atravesada por pasiones que rozan lo destructivo.
El fenómeno puede leerse en el renovado interés por Cumbres Borrascosas, la novela de Emily Brontë, cuya historia entre Heathcliff y Catherine sigue funcionando como símbolo de un amor que no conoce límites. La nueva adaptación cinematográfica volvió a instalar en conversación un imaginario donde amar implica arder, sufrir y desbordar. Más allá de la fidelidad literaria, lo que seduce es la intensidad.

Pero no se trata solo de cine. En plataformas como TikTok y Pinterest se multiplican estéticas como dark romance, gothic core y victorian revival. Corsets, encajes negros, transparencias, crucifijos y maquillaje dramático reaparecen tanto en pasarelas como en editoriales de moda. Firmas internacionales y diseñadores emergentes retoman siluetas románticas y referencias del siglo XIX, mientras que el consumo cultural se llena de playlists melancólicas y escenas de amores trágicos.
Según especialistas en cultura digital, esta tendencia puede interpretarse como una reacción simbólica frente a la superficialidad percibida en los vínculos contemporáneos. En un contexto donde “no engancharse” parece una regla implícita, la fantasía de un sentimiento absoluto se convierte en una forma de resistencia emocional. La intensidad, lejos de ser vista como exceso, vuelve a ser deseable.
“En tiempos de hiperconexión, la emoción extrema funciona como refugio”, señala la socióloga Eva Illouz en sus estudios sobre cultura romántica.
La pregunta que atraviesa este regreso no es si el amor gótico es realista, sino por qué vuelve ahora. Tal vez, en una era donde sentir demasiado parece fuera de moda, el deseo de experimentar algo total y desbordado resulte más atractivo que nunca. Entre pantallas, pasarelas y reels, el romanticismo oscuro no solo reaparece: se convierte en síntoma cultural de una generación que quiere volver a sentir sin filtros.
