San Valentín dejó de ser una fiesta que festejan unos pocos y ahora hasta solteros y casi algo se unen a esta festividad
Por Catalina Soto Acebal
Todos alguna vez nos preguntamos de dónde sale el nombre San Valentín. Habrá sido el gran Santo del amor nombrado por la Iglesia Católica o fue simplemente un concepto que inventó la sociedad para generar ventas como en el Día del Padre o Día de la Madre. No sería ilógico pensar que grandes rubros como restaurantes, marcas de ropa, florerías, películas de amor olvidadas, o lo que se nos ocurra puedan vender en este día. Pero San Valentín no siempre fue eso.
Cuenta la leyenda que todo comenzó en Roma, imperio del catolicismo, en el siglo III. San Valentín fue un cura Romano conocido por casar parejas a escondidas. El emperador Claudio II prefería a los hombres solteros ya que creía que así eran mejores soldados. Sin distracciones algunas como el amor. No sería lógico de pensar en ese entonces que el poder lo era todo, y para un emperador que buscaba concentrar el poder, cuanto menos parejas había, menos creía la población y las riquezas se distribuían en algunos pocos. Hoy veríamos esa filosofía impensada e incontrolable. Sin embargo, San Valentín veía esto como valores fuera de la Iglesia Católica y por eso casaba a la gente en secreto. Así, este sacerdote comenzó a ser visto como el Santo del Amor y la unión de pareja.
San Valentín supo ser una festividad llena de rituales por todo el mundo. Desde la Edad Media, San Valentín era el momento de expresar los sentimientos sin pudor a través del intercambio de cartas románticas. La pregunta que muchos se hacen es si hoy San Valentín sigue siendo una oportunidad para demostrar sentimientos o comenzó a ser una festividad para demostrar el amor en redes sociales y un nicho para algunos rubros comerciales.

Como muchas cosas que evolucionaron a través del tiempo, San Valentín creció junto a los cambios de la sociedad. Dejó de ser una fiesta que honraba la intimidad y comenzó a ser una fiesta pública. Muchas películas que salían en las plataformas o en el cine para le día de los enamorados, o restaurantes que se tenían de rosa para ese día. Sin embargo, hasta entonces, seguía siendo una fiesta exclusivamente para los enamorados. Nadie se enteraba quién festejaba San Valentín y quién no salvo que fuera de algún amigo muy cercano. El problema empezó con la exposición en redes sociales.

Hoy somos todos testigos del gran impacto que tuvo «Valentine’s Day» en las redes sociales. Parecería como si el día de los enamorados fuera el día perfecto para subir fotos con tu pareja, o mostrando el regalo que te hicieron o en qué restaurante glamoroso celebraste. Aunque no quita que haya personas sinceras o auténticas que quieran subir y expresar el amor que sienten hacia su pareja genuinamente, se volvió un nuevo nicho para influencers y personas públicas interesadas en volver San Valentín un día «cool». El problema no está en quien sube un posteo, sino, en quien lo recibe. Hoy muchos solteros influencers expresan sus opiniones diciendo las inseguridades que les genera ver a todo el mundo enamorado y a ellos no. O, la gran comparación en redes sociales, de cuál es la pareja que tuvo el mejor San Valentín de todos. Las redes sociales pueden ser un gran espacio para compartir sobre la vida, gustos y experiencias pero cuando se trata de temas tan fuertes como el amor, hay que ver siempre de qué lado de la vereda estamos parados hoy en día.




¿Será que esta sobreexposición en redes en el Día de los Enamorados llegará a su fin y se volverá a una etapa más íntima de la humanidad donde el Día de los enamorados quedaba solo entre cartas y recuerdos de pareja?

