Por Matías Nuñez Hunter
Un jurado de Los Ángeles marcó un hito mundial al declarar a Meta (matriz de Instagram y Facebook) y YouTube (propiedad de Google) responsables de negligencia en el diseño de sus plataformas, las cuales fueron calificadas como «intrínsecamente adictivas» para los menores de edad. El veredicto favorece a Kaley G., una joven de 20 años cuya vida fue absorbida por algoritmos que le provocaron ansiedad, depresión y dismorfia corporal desde su infancia.

El director general de Meta, Mark Zuckerberg, fotografiado frente a un tribunal de Los Ángeles en 2026
La justicia determinó que las tecnológicas conocían los riesgos del «scroll infinito» y las notificaciones constantes, pero priorizaron el lucro sobre la salud de los menores. La condena impone una indemnización de 6 millones de dólares, sentando un precedente legal comparable a los juicios contra las tabacaleras en los años 90.
Expertos de medios como The New York Times y BBC coinciden en que este fallo quiebra la inmunidad de las Big Tech. Aunque las empresas apelarán, la sentencia ya las obliga a replantear la ética de sus diseños y refuerza el reclamo global por una regulación digital más humana.
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