El ranking FIFA confirma lo que muchos sospechaban: Argentina llegó a cuartos de final sin cruzarse con ningún equipo del Top 20, con un promedio de rivales en el puesto 38, que es el más bajo de la historia para un candidato en esta instancia del torneo.
Por Eduardo Estrada
Un dato estadístico volvió a poner en el centro del debato el rendimiento de la Selección argentina en el Mundial 2026: el nivel de sus rivales, medido por el ranking FIFA, es el más bajo que haya enfrentado un equipo camino a unas semifinales en la historia de los mundiales. Así lo remarcó el estadístico Alexis Martín-Tamayo, conocido como MisterChip, quien calculó que el promedio de los oponentes que enfrentó el equipo de Lionel Scaloni ubica en el puesto 38 a nivel global, la cifra más baja de cualquier selección que haya llegado tan lejos en el torneo.
Los números lo respaldan con contundencia. En la fase de grupos, el actual campeón del mundo se enfrentó a Argelia (28), Austria (24), y Jordania (63), ninguno de ellos entre los 20 mejores del ranking mundial previo al torneo. Ya en los dieciseisavos de final, el turno fue para Cabo Verde (67), una selección debutante en Copas del Mundo, y luego en los octavos de final, para Egipto (29), a quien terminó superando 3-2 en un partido que se definió en los últimos minutos.

El dato llama la atención incluso por la composición geográfica del cuadro: hasta el momento, la selección liderada por Lionel Scaloni jugó contra tres selecciones africanas, una asiática y una europea, ninguna de ellas ubicada entre las 20 mejores de la FIFA vigente al inicio del torneo. Se trata de una constante evidente respecto a lo que suelen enfrentar los candidatos al titulo en un mundial, donde el sorteo y el propio desarrollo de la fase de grupos normalmente van cruzando a las potencias entre sí a medida que avanzan las rondas.
El debate quedará planteado de cara a lo que resta del Mundial: si Argentina logra avanzar a semifinales habiendo esquivado hasta ahora a cualquier potencia de peso, la discusión sobre el verdadero mérito del camino recorrido seguirá vigente, más allá de las individualidades de Messi. Lo cierto es que, a partir de Suiza, el nivel de exigencia empieza a subir de manera definitiva, y con Inglaterra o Noruega asomando como posible rival en semifinales, la prueba de fuego para el campeón defensor recién esta por comenzar.
