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American Zoetrope: el sueño de Coppola que no pudo sostener

La historia del estudio que Francis Ford Coppola y George Lucas soñaron para ayudar a cineastas independientes a financiar sus proyectos y reinventar Hollywood y que pasó con ese sueño

Por Eduardo Estrada

El 12 de diciembre de 1969, en un galpón de Folsom Street en San Francisco, Francis Ford Coppola y un joven George Lucas abrieron las puertas de American Zoetrope. El nombre venia de un zootropo (artefacto precinematográfico de discos giratorios) que Coppola había recibido como regalo del cineasta y coleccionista Mogens Skot-Hansen durante un viaje por Europa. Ese objeto resumía la idea fundacional: volver al espíritu artesanal y bohemio del cine, lejos del control de los grandes estudios de Los Ángeles. Coppola soñaba con una compañía manejada por los propios cineastas, donde directores tuvieran libertad creativa total y acceso a tecnología de última generación. Zoetrope fue pionera en cine digital y en los primeros usos de HDTV.

La productora despegó con The Rain People (1969) y, sirvió como estimulo para las primeras películas de Lucas (THX 1138,1971; American Graffiti ,1973) antes de que este fundara su propio imperio con Star Wars (1977). Con el dinero de The Godfather (1972), Coppola instaló ese mismo año la sede definitiva en el histórico Sentinel Building, en el barrio de North Beach, donde Zoetrope funciona hasta hoy. Durante los 70, la compañía distribuyó y coprodujo obras de cineastas de vanguardia como Jean-Luc Godard, Akira Kurosawa y Wim Wenders: era, en los papeles, el refugio para el cine de autor que Hollywood no quería financiar.

El punto de quiebre llegó en 1980. Emocionado por el prestigio de Apocalypse Now (1969), Coppola compró el lote de los antiguos Hollywood General Studios en Los Ángeles y refundó la compañía como Zoetrope Studios, con la ambición declarada de competir con los grandes estudios. La primera producción de ese sueño fue One from the Heart (1982): un musical ambientado en Las Vegas que debía costar 2 millones de dólares que terminó costando 25 millones, en gran parte por la decisión de reconstruir el centro de Las Vegas entero dentro del estudio. La película recaudó 637 mil dólares en su estreno. Coppola hipotecó sus propiedades, pidió prestamos a privados y hasta recibió una donación anónima para poder seguir pagando sueldos. No alcanzó: Zoetrope Studios entró en deudas de las que nunca se recuperó, en 1992 la compañía terminó declarándose en bancarrota bajo el Capítulo 11 del Código de Quiebras de Estados Unidos.

@eduardodestrada

Francis Ford Coppola hipotecó su casa para salvar su propio estudio 🏠🎬 La historia de American Zoetrope: el sueño de hacer cine sin Hollywood, tener libertad creativa y lo que le costó sostenerlo. ¿Vale la pena arriesgarlo todo por una idea? 👇 #francisfordcoppola #Cine #Hollywood #thegodfather #cineindependiente

♬ original sound – Eduardo D Estrada

Coppola pasó buena parte de los 80 y 90 dirigiendo películas por encargo como The Outsiders (1983), The Cotton Club (1984), Peggy Sue Got Married (1986), The Godfather Part III (1990). Explícitamente para pagar esa deuda, según reconoció el mismo en numerosas entrevistas. Pero, a diferencia de lo que sugiere el mito del fracaso total, la marca Zoetrope sobrevivió: reducida, replegada a San Francisco y reconvertida en una productora boutique con servicios de posproducción, siguió apareciendo en los créditos de Drácula de Bram Stoker (1992), Tetro (2009) y finalmente de Megalópolis (2024), la última apuesta personal de Coppola. En el camino, la compañía sumó otras ramas del mismo espíritu independiente: en 1997 Coppola fundó la revista literaria Zoetrope: All-Story, y hoy en la planta baja del Sentinel Building funciona el Café Zoetrope, una especie de museo viviente de su carrera.

Desde hace años, además, el estudio paso a manos de sus hijos Roman y Sofia Coppola, que son quienes gestionan la compañía. El estudio nunca llegó a ser el gigante que soñaron Coppola y Lucas en 1969. Pero sigue en pie, medio siglo después, con 15 premios Oscar en su posesión y la misma dirección postal: 916 Kearny Street, San Francisco.

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