Luego de tres décadas sin reconocimiento oficial, el Carnaval volvió a ser feriado nacional en 2010. Por qué su regreso significó mucho más que un fin de semana largo.
Por Santiago Rosa
El Carnaval en Argentina no siempre fue parte del calendario oficial. Aunque hoy el feriado de lunes y martes de Carnaval forma parte de los fines de semana largos más esperados del año, durante más de tres décadas la celebración estuvo fuera del calendario nacional. La eliminación ocurrió en 1976, en el inicio de la última dictadura militar, cuando el gobierno de facto decidió suprimir varios feriados tradicionales, entre ellos el Carnaval.

Esta medida afectó directamente a una de las fiestas populares más antiguas del país. El feriado de Carnaval había sido históricamente un momento de encuentro en calles y plazas, con murgas, comparsas y desfiles organizados por comunidades enteras. Sin reconocimiento oficial, muchas celebraciones siguieron aunque de manera informal, especialmente en barrios del conurbano bonaerense, en el litoral y en el norte argentino. Sin embargo, la ausencia de un feriado limitó la masividad y redujo el impacto cultural que había tenido durante décadas.
El escenario cambió en 2010, cuando el Gobierno nacional restableció oficialmente el feriado de Carnaval a través de un decreto que devolvió al calendario los días lunes y martes de febrero. El regreso del feriado en 2010 marcó un punto de inflexión en la historia del Carnaval en Argentina, la medida fue interpretada como una recuperación de una tradición cultural que había sido interrumpida en 1976 a manos del gobierno dictatorial de Videla.

Desde entonces, el impacto del Carnaval volvió a sentirse con fuerza en distintas regiones del país. Eventos como por ejemplo el Carnaval de Gualeguaychú, los corsos correntinos y las celebraciones barriales en la Provincia de Buenos Aires crecieron exponencialmente en convocatoria y organización. Además del valor cultural, el Carnaval se consolidó como un motor turístico y económico, ubicándose entre los fines de semana largos con mayor movimiento interno, y que revivió como una medida de libertad en el pueblo.
Hoy, hablar del Carnaval en Argentina es hablar de memoria, identidad y espacio público. El regreso del feriado no solo implicó sumar días no hábiles al calendario, sino también recuperar una celebración colectiva que forma parte de la cultura popular, una contraparte de lo que fueron años tan trágicos en la historia de la nación. Cada febrero, cuando las murgas vuelven a ocupar la calle, la historia del Carnaval recuerda que la tradición puede ser interrumpida y desechada, pero no fácilmente pueda ser olvidada.
