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Instagram: la red social que criticamos todos los días y seguimos usando igual

Instagram genera cansancio, rechazo y críticas constantes, pero sigue siendo una de las plataformas más usadas. ¿Por qué, a pesar de todo, no logramos abandonarla?

Instagram se convirtió en una de las redes sociales más cuestionadas de los últimos años. Usuarios de todas las edades expresan cansancio, frustración y rechazo frente a un contenido cada vez más repetitivo, dominado por algoritmos, publicidades y cuerpos idealizados. Sin embargo, a pesar de las críticas constantes, la plataforma sigue ocupando un lugar central en la vida digital cotidiana.

Uso cotidiano de redes sociales en dispositivos móviles. Fuente: imagen ilustrativa.

Uno de los principales motivos del descontento es la presión por mostrarse exitoso, productivo y feliz. Historias editadas, filtros y estadísticas visibles generan una comparación permanente que impacta en la autoestima y en la percepción del propio tiempo y progreso. Esta lógica, lejos de ser nueva, se intensificó con el paso de los años y con los cambios en el funcionamiento del algoritmo.

Aun así, dejar Instagram no resulta sencillo. Para muchos usuarios, la red funciona como una agenda social, una fuente de información y un espacio de trabajo. Emprendedores, artistas y comunicadores dependen de la plataforma para difundir contenidos, vender productos o construir una identidad profesional. El rechazo convive con la necesidad.

Además, Instagram logró algo clave: integrarse a la rutina diaria. Abrir la aplicación se volvió un gesto automático, casi inconsciente, asociado a momentos de descanso, distracción o espera. En ese sentido, la red no solo ofrece contenido, sino también compañía y sensación de pertenencia.

La contradicción es clara: criticamos Instagram, pero seguimos ahí. Tal vez el problema no sea solo la plataforma, sino el modo en que nos relacionamos con ella. Entender el rol de las redes sociales en la vida cotidiana resulta fundamental para analizar el ecosistema digital actual.

Por Melina Tarasiewicz.

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