Lejos del estereotipo de la hiperconexión permanente, cada vez más jóvenes reducen su círculo social por decisión propia. Entre el autocuidado y el aislamiento, una tendencia incómoda empieza a crecer en silencio.
Por Juana Cristofanelli
Julieta, una jóven de 22 años, decidió no festejar más su cumpleaños. No existió ninguna pelea ni traición ni una ruptura amorosa. Simplemente prefirió no organizar nada. «Me cansé de sostener vínculos por compromiso», mientras prepara un café en su departamento de dos ambientes en capital. Tiene su celular boca abajo en la mesa. Las notificaciones en silencio, no parece triste y tampoco muestra mucha expresión.
En su calendar ya no hay planes improvisados, trabaja desde su casa, entrena por su cuenta y cada tanto sociabiliza, pero no muy seguido. Ya no tiene bateria social, antes lo hacia por inercia, para no quedarse afuera pero hoy prefiere elegir mejor y disfrutar más.

En redes sociales, esta tendencia es llamada friendship detox o low social battery. Muchos cuentan que redujeron su círculo, silenciaron grupos y dejaron de ir a planes que lo les importaban. La pandemia marcó un antes y un después: el aislamiento forzado permitió que existiesen preguntas incómodas sobre que vínculos eran genuinos y cuáles eran llevados por costumbre. Una vez que la vida social volvió, no todos siguieron el mismo ritmo.
Especialistas advierten que no es necesariamente un problema. La diferencia está entre ka soledad impuesta y la elegida, la primera puede afectar a la salud y la segunda, en cambio, puede ser una forma de autocuidado. «Es mejor calidad que cantidad», expresan la mayoría de los jóvenes
El límite, sigue siendo fino. La hiperconectividad genera presión constante por estar, responder rápido y ser participe de todo. En ese contexto, decir no, puede convertirse en un acto de rebeldía.

Acá solo hay decisiones pequeñas: cancelar un plan, archivar un grupo o priorizar un descanso. En una generación que creció midiendo popularidad en seguidores, elegir menos vínculos puede resultar contracultural. No son jóvenes antisociales, sino una generación que empieza a marcar qué significa realmente, estar acompañado.
Este video analiza cómo las redes sociales, a pesar de mantenernos conectados, pueden contribuir a que los jóvenes se sientan más solos y desconectados.
