A veces el plan no es una cena especial, sino manta, helado y silencio. Y también está bien.
Por Valentina Antonelli
Si alguien dice febrero… ¿qué es lo primero que pensás?
Si tu respuesta fue carnaval, la vuelta al colegio o incluso que se termina el verano, permíteme decirte que necesitás salir más. Febrero son rosas, chocolates, velas y romance; es el mes del amor, una fecha que (sacando el aniversario con tu pareja y su cumpleaños) es emblemática en toda relación; una para la que hay que planificar qué hacer para sorprender a tu pareja y demostrarle tu amor.
Según datos de la National Retail Federation de Estados Unidos, el gasto en San Valentín supera los 20 mil millones de dólares anuales (podés ver el informe completo acá: ¿Cuánto se gasta en San Valentín?).No es solo una fecha: es una industria. Pero ¿qué pasa cuando lo vivís soltera?
Vayas a donde vayas, ves parejas, promociones para DOS, flores y publicidades. Y es verdad: todo parece estar diseñado para que sientas que te falta algo, o como le suelen decir, “tu alma gemela”. Los orígenes de la fecha están relacionados con San Valentín (el santo católico), pero con el tiempo se transformó en un festejo mundial del amor romántico. Lo que nadie te dice es que el amor puede venir de distintas maneras.
Primero, permitime dejar algo en claro: estar soltera un 14 de febrero no es una tragedia ni la muerte de nadie. No estás a la espera de algo. Es simplemente una etapa que, dependiendo de cómo elijas vivirla, puede ser excelente. El problema no es febrero, es el estereotipo de “amor de Disney” y la normativa que se nos impuso.
Entonces, veámoslo distinto. ¿Y si este año no lo vivís como se debería, sino como te gustaría vivirlo? En primer lugar, ese día es para vos. Andá a ese lugar al que siempre quisiste ir y nadie se copaba. Sí, mesa para uno. Nadie te va a mirar raro, y si lo hacen, es un problema de ellos. ¿Y si no es lo tuyo? Invitá a una amiga o a un familiar, porque el amor también es amistad y familia. Y de yapa, tomate la noche de relax y goce real, como a vos te gustaría estar. Ponete unos buenos temas, con las películas y la comida que más te gusten.
También podés usar el día como excusa para animarte a algo que normalmente no harías: anotarte en una clase, ir a algun evento, hacé a esa salida que venías pateando. No para “conocer a alguien”, sino para moverte vos. Porque lo que realmente incomoda del 14 no es estar solo, es la sensación de estar fuera de sintonía.
Y si igual te pega un poco, está bien. Tampoco es mi objetivo romantizar la soltería como si fuera lo mejor que existe. Antes del amor para con el otro, primero es necesario amarse y disfrutarse a una misma; el amor va a llegar cuando menos lo esperes. Pero que hoy no tengas a alguien al lado no quiere decir que no lo puedas celebrar también.
Febrero puede ser rosas y chocolates, sí. Pero también puede ser libertad, amigas, proyectos, planes espontáneos y paz mental.
Así que si estás soltera este 14, no te escondas. No lo sobrevivas: aprovechalo.
